El desempeño ambiental es clave, tanto para ayudarnos a seleccionar el activo adecuado —preparado para el futuro, resiliente a todos los riesgos climáticos y normativas presentes y futuras, y eficiente en sus operaciones— como para evitar daños ambientales significativos que puedan perjudicar el principio esencial de nuestro propósito de curar y cuidar con nuestros activos.
Nuestras principales acciones incluyen: